lunes, 15 de septiembre de 2008

Mimí y alguna nota más




Las notas del dulce piano comenzaban a entonar su canción, el gran foco iluminaba, el centro el escenario. Como cada noche el ambiente estaba cargado, la gran neblina gris de los cigarros inundaba la sala. Los hombres que acudían, venían orgullosos a mostrar su virilidad, mientras las bailarinas avispadas, les hacían el dinero gastar.
En una esquina apartado del barullo, bajo la penumbra de una vela, se encontraba un apuesto joven galán.
Todos esperaban ansiosos la gran actuación de Mimí, aquella angelical muchacha de largos cabellos dorados y ojos cual mar, que hacía sus miembros vibrar.
Pero Mimí, solo le esperaba a él, aquel elegante joven de mirada dulce y virginal,aquellos labios tan tiernos y sensuales que al besarla apasionadamente, hacían su corazón palpitar.
Cada noche salía al escenario para cantarle una vez más, cada noche le acostaba en su lecho para amarlo otra vez más. El silencio se hizo pues, allí salió la linda cabaretera, encendiendo fuego, levantando pasiones enfermizas entre los hombres del lugar, deseosos de devorarla con su sexo. Pero orgullosa se sentía Mimí, sabiendo que solo su apuesto amante la tendría en alma y cuerpo.

K.I.

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